11/03/2007

Al Gore reciclado: ¿el próximo presidente de los EE.UU?

"I am Al Gore and I used to be the next president of the United States of America". Con esa broma, Al Gore suele empezar sus charlas ambientalistas. Sin embargo, en los últimos meses - en especial luego de ganar un Óscar - no es descabellado sostener que Gore podría convertirse, efectivamente, en el próximo presidente de dicho país.

En el año 2000 - luego de ocho años del gobierno demócrata de Bill Clinton - se realizaron las elecciones para elegir al cuadragésimo tercer presidente de los Estados Unidos. Si bien el favorito era Al Gore - quien había sido un correcto vicepresidente de Clinton - y los primeros resultados lo daban como ganador, George Bush fue finalmente elegido presidente. 

El proceso estuvo plagado de irregularidades, y la batalla legal llegó hasta la Corte Suprema de Florida - cuyos integrantes eran republicanos nombrados en el gobierno de Bush padre - la cual falló a favor de George W. Bush,  llegando así a la Casa Blanca. El proceso desgastó mucho la figura de Al Gore, quien se retiró de la vida pública. Los analistas políticos coincidieron en señalar que ese era el fin de su vida política, y, sobretodo, de sus aspiraciones presidenciales.

Siete años después, el panorama ha cambiado radicalmente. Si bien Gore no ha mostrado un abierto interés de presentarse a las primarias demócratas, su nombre ya empieza a aparecer en las encuestas. Pero, ¿qué hace que Al Gore vuelva a ser una posible carta demócrata a la presidencia? 

Sin lugar a dudas, el principal motivo para este renacimiento político es su preocupación medioambiental. Si bien este no es un tema reciente para él - tiene un libro ambientalista, Earth in Balance, publicado en 1992 - es recién con el documental "An Inconvinient Truth" (ganador de dos Óscar) que ha logrado un verdadero posicionamiento en el tema.

Este documental no solo lo devolvió a la palestra pública, sino que le ha dado algo que los políticos buscan desesperadamente, y en lo que gastan millones de dólares en asesores para lograrlo: que cuando se hable de un problema nacional (en este caso el calentamiento global) se asocie su nombre con la solución. Cualquier político soñaría con eso, y Gore lo ha conseguido. 

Además, ha pasado de ser un típico político acartonado de Washington a un simpático líder ambientalista. En esa línea, un analista político declaró recientemente a la revista Rolling Stone que lo imposible había ocurrido: Gore era percibido por los jóvenes como una persona cool (esto previo a que ganara un Óscar y apareciera como presentador de la ceremonia con Leonardo Dicaprio, imagínense ahora). Y el ser cool es siempre una ventaja para un candidato, en especial si se quiere captar el voto joven, clave en cualquier elección.

Sin embargo, Gore tiene una primera y fundamental valla que pasar para materializar sus aspiraciones presidenciales: las primarias demócratas. Como se sabe, para ser candidato presidencial de uno de los dos grandes partidos norteamericanos (el demócrata y el republicano), se tiene que ganar las elecciones primarias, proceso donde participan una docena de candidatos. En este proceso su principal contrincante será Hillary Clinton, senadora por New York, y esposa del ex presidente Clinton. Hillary cuenta con amplia simpatía en el partido, y tiene el atractivo de ser la primera mujer que va en busca de la Casa Blanca 

Creo, empero, que hay elementos suficientes para sostener que Al Gore tiene las opciones de ganar dicha contienda. En primer lugar, los demócratas necesitan, para poder recuperar la Casa Blanca, a un candidato que pueda ganar en Estados conservadores, que usualmente votan por republicanos ("red states"). Hillary Clinton - pese a que en el Senado ha tenido actitudes conservadoras - es muy liberal para ello, pudiendo asegurar solo los Estados liberales, que ya suelen votar demócrata ("blue states"). Al Gore, por el contrario, y como lo demostró en el 2000, puede captar Estados de ambos colores. Recordemos que los demócratas - al igual que los republicanos - no eligen a quien puede ser el mejor presidente, sino al mejor candidato. Es decir, al que puede ganar las elecciones. En este caso, parece ser que la figura indicada para ello es el ex vicepresidente.

Por otro lado, hay un factor clave: la guerra en Irak. Recientes sondeos indican que dos tercios de los estadounidenses se oponen a dicha guerra, la cual ya ha ocasionado la muerte de más de tres mil soldados norteamericanos. Los electores buscan a alguien que pueda poner fin a dicha guerra. El problema con Hillary Clinton es el mismo que el que tuvo John Kerry en el 2004: ambos apoyaron la guerra en Irak hasta hace poco tiempo, debilitando así su posición en el tema. Por el contrario, Al Gore se opuso a la invasión desde el primer día, estando en mejor capacidad para canalizar el mayoritario rechazo que esta guerra genera.

Además, Hillary Clinton tiene problemas en construir una figura presidenciable, motivo por el cual  ha lanzado su candidatura con más de un año de anticipación. Mientras ella lucha para ser vista como potencial presidenta, Al Gore cuenta con dicha figura desde tiempo atrás. Aquí el "what if" es un factor importante. ¿Qué hubiera pasado si Al Gore ganaba las elecciones en el 2000? Dicha pregunta es clave en un contexto de mayoritario rechazo al gobierno de Bush, el cual le arrebató la presidencia de forma bastante dudosa. La reivindicación de la figura de Al Gore es una forma de expresar el rechazo a Bush, y de tratar de recuperar el tiempo perdido.

Como vemos, si bien hay la posibilidad de que Al Gore no se presente, en caso de hacerlo sus posibilidades de conseguir la candidatura demócrata - y luego la presidencia - son muy grandes. Esta sola posibilidad hace que el tema sea digno de estudio y de un mayor análisis, pues nos encontramos ante un muy interesante caso de reciclaje político.

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12/12/2006

Murió el dictador, y Allende sigue vivo

Hace poco más de treinta y tres años, las botellas de champán se destapaban en las calles de Santiago de Chile. Los sectores más conservadores de la sociedad chilena celebraban la muerte de Salvador Allende y la instauración de un gobierno de facto presidido por el general Augusto Pinochet. Gobierno de facto que ocasionó, según cifras otorgadas por la Comisión de la Verdad chilena, más de tres mil muertos y veintisiete mil torturados. 

Ayer, día internacional de los derechos humanos, las botellas de champán volvieron a las plazas de Santiago de Chile. Esta vez, sectores progresistas celebraban el fallecimiento de Augusto Pinochet.

Creo que en ninguno de los dos casos había algo que celebrar. En el primero, Chile rompía una larga tradición democrática y se encausaba en un oscuro periodo de violación de derechos humanos. En el segundo, como bien ha señalado el escritor Mario Benedetti, la muerte le ha ganado a la justicia.  Y es que Pinochet se va sin haber respondido no solo por la masiva violación de derechos humanos durante su régimen, sino también por los millones de dólares encontrados a su nombre en cuentas en el extranjero, que tiraron abajo la fama de militar honrado que él se había achacado.

Sin embargo, creo que algo de justicia se ha logrado en el caso chileno. Recuerdo una frase del último discurso dado por Salvador Allende aquel trágico once de setiembre de 1973: "... tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor".  A la luz de los hechos, Salvador Allende tenía razón.

El discurso de Allende se basaba básicamente en que las reformas sociales que Chile necesitaba se podían realizar en el cause democrático, respetando las libertades. Allende luchaba contra el autoritarismo, viniese de donde viniese (lo que generó el distanciamiento de su gobierno con las fuerzas soviéticas, y las críticas de Fidel Castro). El discurso de Pinochet, por el contrario, se basaba en que el autoritarismo y la represión eran los únicos caminos para el desarrollo.

Al ver hoy a Chile, vemos que el discurso de Allende es el que se ha mantenido vigente. El desarrollo actual de Chile, si bien iniciado en los últimos años de Pinochet, se ha logrado gracias a la coalición de partidos  que gobierna el país desde el retorno a la democracia. La actual presidenta de Chile, así como el ex presidente Lagos, son ambos del partido que fundara Allende. La derecha - hija de Pinochet - no ha logrado articularse del todo,  y se ha visto obligada en los últimos años a distanciarse del dictador y su discurso.

Hoy, en el Palacio de la Moneda, hay una estatua de recuerdo a Salvador Allende. Su figura se ha convertido en un ejemplo de demócrata para toda la región. Mientras tanto, Pinochet pasó solo, y con arresto domiciliario, sus últimos días. Incluso su funeral será sin duelo y sin honores.

Algo de justicia se ha logrado. Murió el dictador, y Allende sigue vivo.

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12/11/2006

El reto demócrata: ser más como Dean y menos como Kerry

El pasado martes se llevaron a cabo las elecciones congresales en Estados Unidos, más conocidas como "mid term elections", pues se realizan a mitad del periodo presidencial. En dicho proceso electoral, los norteamericanos votaron para renovar un tercio de la cámara alta (Senado) y la totalidad de la cámara de representantes.

 

El contexto

Estas elecciones se dieron en el peor contexto para George Bush y el Partido Republicano. Bush se encuentra en uno de sus puntos más bajos de aprobación desde que asumiera el cargo en el año 2000, y los republicanos se han visto golpeados por una serie de escándalos, que van desde temas de corrupción hasta escándalos sexuales (como el congresista republicano acusado de efebofilia). A eso se suma el desgaste de un partido que ha mantenido el control del Congreso desde el segundo periodo del presidente demócrata Bill Clinton.

Pero sin lugar a dudas - pese a que los republicanos, como el senador y probable candidato presidencial John McCain, no quieran admitirlo - el tema clave en estas elecciones ha sido la invasión a Irak. Una encuesta realizada por CNN una semana antes de las elecciones preguntaba a los votantes cual era el tema más importante a la hora de elegir su voto. El 49% respondió: "Irak". Sobre el particular, Michael Moore, una carta publicada en su página web luego de los resultados, comenta: "This was done because the American people wanted to make two things crystal clear: End this war, and stop Mr. Bush from doing any more damage to this country we love. That is what this election was about. Nothing else. Just that".

Esto complicaba aún más el panorama para los republicanos, pues un 60% de norteamericanos se opone a esta guerra. La forma como canalizar políticamente dicha oposición es, naturalmente, votar por el partido opositor: los demócratas. Los demócratas, quienes son conocidos por no tener posturas muy firmes en torno a básicamente cualquier tema, entendieron esto, y pusieron a Irak como su principal caballo de batalla en estas elecciones. Ejemplo de ellos son las continuas declaraciones de Nancy Pelosi - flamante líder demócrata de la cámara de representantes - durante la campaña, quien llegó a declarar que: "war in Iraq is making it harder for America to fight and win the war on terror'.

 

El resultado

Con todo ello, los analistas predecían un claro triunfo demócrata en la cámara baja, y un moderado cambio en la cámara alta, donde se creía que los republicanos mantendrían el control. Esto debido a que dicha cámara no se renovaba completamente, y a que en Estados Unidos cada Estado tiene 2 senadores, lo que favorecía al voto republicano en los tradicionales "red states".

Sin embargo, los resultados del día martes fueron sorprendentes. La peor pesadilla de Bush se hizo realidad: los demócratas tomaron el control de ambas cámaras.

En la cámara baja, el triunfo cantado de los demócratas fue mayor de lo esperado. En comparación con el resultado del 2004, los republicanos perdieron 28 escaños, siendo captados, junto con un escaño independiente, por los demócratas. Los demócratas necesitaban 218 escaños para tener mayoría, y han obtenido 229.

El resultado en el Senado fue: 49 escaños para los demócratas, 49 escaños para los republicanos, y 2 independientes. Sin embargo, uno de los "independientes" es Joe Lieberman, quien fuera el compañero de fórmula del demócrata Al Gore en el 2000, y quien postulò como independiente en estas elecciones por motivos ajenos a su voluntad. Incluso Lieberman, en recientes declaraciones, ha solicitado que lo llamen demócrata, y no independiente. El otro senador independiente, Bernard Sanders, ocupaba hasta estas elecciones un escaño en la cámara baja, y es el único socialista en el Congreso norteamericano (el prefiere ser llamado "democratic socialist"), con lo cual su apoyo a los demócratas se da por descontado. Con ambos independientes, los demócratas logran la ansiada mayoría en el Senado.

 

El reto

El mensaje es claro: el pueblo norteamericano desaprueba la gestión de Bush, especialmente en el tema de Irak. Quieren un cambio.

El gran reto es, ahora, para los demócratas, quienes tienen que estar a la altura de las circunstancias. Desde que se inició la llamada "guerra contra el terror", los demócratas - salvo honrosas excepciones -  no han sabido construir una posición crítica. La responsabilidad de los demócratas en temas como la aprobación del "Patriotic act" (una  ley que afecta severamente los derechos civiles de los norteamericanos) y el manejo de la invasión a Irak, es ineludible. Dicha posición ambigua (por no decir cómplice) fue graficada muy bien a la hora de elegir a su candidato en el 2004. En vez de ir por una figura fuerte como Howard Dean (quien se opuso desde el primer día a la invasión a Irak, y quien no tenía problemas en hacer fuerte críticas al gobierno), eligieron a quien mejor representaba su posición frente al gobierno republicano: John Kerry, cuyo discurso crítico de campaña no se condecía con sus votaciones en el Senado (por eso se ganó el apelativo de "wishy washy").

Los demócratas deben, a toda costa, evitar adoptar una actitud como la de Kerry, y deben buscar una como la de Dean. Eso es lo que quiere el electorado norteamericano. De no hacerlo, los demócratas serán castigados en las elecciones presidenciales del 2008, frustrando sus aspiraciones de volver, luego de ocho años, a la Casa Blanca.

 

En las elecciones del pasado martes, algunos Estados también participaron en referéndum sobre diversos temas. Reproduzco aquí algunos resultados interesantes:

  • - Seis Estados votaron a favor de prohibir los matrimonios entre personas del mismo sexo. Solo uno votó en contra.
  • - Seis Estados votaron a favor de aumentar el sueldo mínimo.
  • - 44% de los electores en Nevada votó a favor de legalizar el consumo de marihuana (les faltó 6% más un voto para lograrlo), en Arizona, 40% votó a favor.
  • - 58% de los votantes en Michigan votó para restringir las acciones afirmativas.

(Resultados completos en especial de CNN)

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25/07/2006

Farid Kahhat: “El factor Chávez afectó severamente a López Obrador”

El panorama post electoral todavía no está claro en México. El ganador - por una estrecha ventaja de menos de un punto porcentual - parece ser Felipe Calderón, del oficialista Partido Acción Nacional (PAN). Sin embargo, el centro izquierdista Andrés López Obrador (PRD), quien quedara segundo, denuncia un fraude orquestado por el PAN, y exige el recuento de los votos. Ahora depende del Tribunal Fiscal Electoral de México aclarar el panorama. Mientras esto ocurre, conversé con el profesor Farid Kahhat - reconocido especialista en temas internacionales - sobre el proceso mexicano, y las lecciones que podemos sacar del mismo.

Empecemos analizando al gran perdedor de estas elecciones: el PRI. ¿Qué sucedió con este partido que gobernó México durante setenta años y en estas elecciones no solo no ha ganado sino que ha quedado en un distante tercer lugar?

A un distante tercer lugar. El gran poder dirimente de cualquier conflicto interno dentro del PRI cuando eran un partido - Estado, porque no había una división clara entre partido y Estado, era el Presidente de la República. Una vez que el Presidente de la República deja de ser del PRI, este deja de contar con un mecanismo consensuado de resolución de conflictos. Eso llevó a divisiones internas,

En cuanto al resto del partido, eligen en elecciones internas - teniendo a una mujer que tenía una muy buena imagen de gestión pública, y que no estaba ligada a las prácticas autoritarias y corruptas del PRI, como Beatriz Paredes -a un representante del ala más tradicional, corrupta y autoritaria del PRI:Roberto Madrazo, de los llamados dinosaurios del partido. Cuando el PRI en la elección anterior había tratado de dar una imagen de renovación, ahora no hizo el menor esfuerzo para librarse de los peores lastres, y lanzó al peor candidato posible, en mi opinión. Un candidato que es, además opaco. Esa combinación de factores es la que explica la pérdida del PRI.

¿Nos encontramos, como algunos analistas se han atrevido a señalar, frente al final del PRI?

No. Porque para empezar el sistema sigue siendo tripartito. Porque el PRI se encuentra en el centro del espectro político, teniendo en cuenta que las alternativas son el Partido de Acción Nacional (PAN) - durante mucho tiempo vinculado al Opus Dei y a sectores conservadores de la sociedad mexicana - y por la izquierda el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que se debate entre sectores socialdemócratas más modernos y un populismo más tradicional. Lo más probable es que el PAN gobierne en coalición con el PRI. El PRI sigue gobernando la mayoría de los gobiernos estatales. Entonces, ha perdido presencia pero no está ni por asomo al borde la extinción. Va a depender como procesen sus diferencias internas luego de la derrota.

Entonces, ¿usted cree que cuando Calderón (PAN), en su primer discurso como presidente electo, habló de un "gobierno de coalición" y un "programa común" apuntaba al PRI?

No tengo ninguna duda al respecto. El PRI y algunos partidos menores, como el Partido Verde Ecologista, que a veces está con el PAN o con el PRI, y que es el único partido verde que conozco en el mundo que está a favor de la pena de muerte.

López Obrador (PRD) se está negando a aceptar la derrota, alegando un supuesto fraude por parte del PAN. Todo parece indicar que dichas denuncias no tienen mayor sustento y que no llegarían muy lejos. En caso el Tribunal Federal Electoral falle en contra de sus pretensiones, ¿cómo coloca a López Obrador en el panorama político de México para los siguientes años?

En primer lugar, tanto observadores nacionales como internacionales niegan que haya habido un fraude sistemático y deliberado. Eso le resta verosimilitud a la denuncia de López Obrador. En segundo lugar, irregularidades en las elecciones mexicanas no son - lamentablemente - una novedad. Lo que es probable, sin embargo, es que cada quien las haya perpetrado en la zona donde tenía preeminencia y es posible que, al final de cuentas, las irregularidades contrapuestas se neutralicen mutuamente.

Lo que le da verosimilitud a la denuncia de López Obrador es la distancia entre el primer y segundo lugar (alrededor de medio punto porcentual de diferencia). La forma más clara de determinar este asunto sería con un recuento general de los votos.  Pero ahí depende si el Tribunal Federal Electoral emite un fallo jurídico un fallo político. Si emite un fallo político va a tender a favorecer el recuento. La alternativa es que haya un recuento parcial, pero es improbable que eso cambie el resultado.

Y en caso haya un recuento parcial, o total que reafirme el resultado, o que no haya recuento alguno. ¿Cómo coloca a López Obrador en la política mexicana?

López Obrador ha tenido una cierta ambigüedad con el tema, porque hay sectores de la población que no ven posible un fraude electoral, tomando en consideración la larga historia de fraudes electorales en México. Sin embargo, hay sectores que lo están apoyando en su pedido de recuento total de votos, entre otras razones porque hay tiempo para hacerlo. Claro, eso generaría inestabilidad política y volatilidad financiera, pero está dentro de lo posible. Sin embargo el apoyo está supeditado a que el reclamo no sea violento. La gente prefiere que se consagre el resultado conseguido que una pugna violenta en torno al cambio.

¿Se puede "quemar" López Obrador con estas denuncias?

Más que problema con las denuncias - que las cartas ya están sobre la mesa, ya no hay mucho que agregar -, el problema se podría generar si López Obrador convoca a una resistencia violenta. Podría eventualmente convocar a manifestaciones pacíficas en contra de un eventual triunfo del PAN. Yo creo que eso tendría apoyo en su base electoral, pero difícilmente tendría apoyo más allá de ella. Pero cualquier asociación con una oposición violenta lo haría perder su posición.

Aquí sin embargo López Obrador ha sido ambiguo. Si bien ha respaldado las protestas pacíficas, ha declarado que el tipo de protesta será definido por los actores en cada contexto particular, con lo cual deja abierta la puerta a movilizaciones de características distintas.

¿López Obrador está más cerca de Chávez o de Lula? Se lo menciono porque algunos analistas sostienen que el impacto negativo que tuvo Chávez en la campaña de Humala se repitió en el caso de López Obrador.

Yo creo que ni López Obrador sabe a quien está más cerca. Yo creo que su campaña fue más chavista, pero que su gobierno hubiera sido más cercano al de Lula. Las críticas a López Obrador iban más hacia la falta de precisión en sus propuestas, que sobre el radicalismo de las mismas (por lo menos de las que hizo públicas).

Yo si creo, sin embargo, que el factor Chávez lo afectó severamente. No tanto porque López Obrador sea un peón de Chávez, ya que, por el peso de la economía Mexicana, no importa quien ganara, no iban a ser unos subordinados a Chávez. En todo caso, Chávez no tuvo pronunciamientos tan claros a favor de López Obrador como los que tuvo a favor de Humala, y López Obrador hizo algún esfuerzo por separarse de Chávez.

Sin embargo, quien hizo una campaña sostenida de asociación de López Obrador con Chávez fue el PAN, que sacó spots de televisión al respecto. Curiosamente dichos spots  implicaban varias cosas. No solo reflejaban el autoritarismo que se imputa - con razón,  en mi opinión - al gobierno de Chávez, sino lo caótica que es la situación política y económica en Venezuela. Creo que eso es lo que más afectó a López Obrador. El problema es problema es que López Obrador trataba de correrse al centro, pero la asociación con Chávez lo retrotraía a un populismo radical.

El gobierno de Vicente Fox empezó con una gran ilusión - fue el primer gobierno fuera del PRI en setenta años - y se va con la sensación de que no colmó las expectativas. Entonces, ¿cómo se explica que el triunfo del candidato del PAN, partido que es justamente el partido de Fox?

Yo diría que los tres candidatos eran francamente opacos. Sin embargo, en el caso del gobierno de Fox la reacción inicial es de desilusión porque, efectivamente, no hubo ningún gran cambio. Fox virtualmente no hace nada por el tema de DD.HH - no ha habido avance alguno en el tema de investigar las masacres del pasado -, no resuelve el problema con el zapatismo, no logra alianzas legislativas que le permitan impulsar su agenda. Sin embargo el desempeño económico ha sido relativamente bueno. En general la población parece concederle el beneficio de la duda a Fox. Sus niveles de aprobación son relativamente altos. Entonces estar asociado a Fox no perjudica significativamente a un candidato. Esa es una primera constatación.

La segunda constatación es que Calderón no era el candidato de Fox. El candidato de Fox era quien había sido su Secretario de Gobernación (Ministro del Interior y Primer Ministro) durante seis años, que era Santiago Creel. Creel fue vencido por Calderón en las internas, pese al apoyo de Fox. Entonces Calderón tiene, por lo menos, el mérito de haber ganado a pulso la candidatura del PAN. Pero en todo caso, no era un lastre estar asociado al gobierno de Fox.

El subcomandante Marcos ha declarado que apoya las denuncias de fraude hechas por el candidato López Obrador. En el corto y mediano plazo, ¿cree que el líder zapatista cumplirá un papel importante en la política Mexicana?

Yo dudo que Marcos sea un actor político relevante en el México de hoy día, por eso hizo esa gira por todo el país hace algún tiempo, presuntamente para recoger las denuncias del pueblo. Para tener una idea clara del panorama: cuando el ejercito zapatista apoyó a un candidato del PRD para gobernador del Estado de Chiapas - el Estado donde se encuentra la base social del zapatismo - ese candidato tuvo una votación respetable pero no ganó. No son la mayoría ni siquiera en Chiapas, eso hay que tenerlo presente.

Además es francamente de mal gusto después de haber dicho que las elecciones eran una farsa y que no apoyaba a ningún candidato, ahora apoye a un candidato en sus denuncias de fraude. Si el proceso no le importó, ¿por qué ahora le importa? Queda la imagen de que quiere pescar en río revuelto.

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03/07/2006

A Evo se le complica el panorama

El día de ayer se realizaron las elecciones bolivianas para elegir una Asamblea Constituyente y un referéndum autonómico. A simple vista, el gobierno de Evo Morales es el ganador de ambos procesos electorales, al haber obtenido mayoría en la Constituyente, y al haber una mayoría de regiones en contra de la autonomía. Sin embargo, este proceso merece un análisis más cuidadoso de los resultados.

El pasado 6 de marzo, Evo Morales convocó a una Asamblea Constituyente la cual, como su nombre lo indica, será la encargada de elaborar una nueva Constitución para Bolivia. Esta Asamblea funcionará en paralelo con el Congreso actual, pues sus funciones son exclusivamente constituyentes. Todo parece indicar que las intenciones que llevaron a Evo Morales a convocar a esta Constituyente son las mismas que llevaron a Chávez, años atrás, a hacer lo mismo: tratar de obtener un poder hegemónico (Ejecutivo - Congreso - Asamblea) en un país profundamente fragmentado, y obtener una Constitución a la medida del presidente.

Si bien los primeros resultados le dan al oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) el 52% de las preferencias, esta ajustada mayoría dista mucho de permitirles el manejo hegemónico de la Asamblea. Sucede que, según la ley, se requieren dos tercios de los congresistas (aproximadamente 66%) para la aprobación de los distintos artículos de la constitución política boliviana.

Esto es un duro revés para Morales, quien consideraba que las medidas populistas implementadas por su gobierno en los últimos meses (como la nacionalización de los hidrocarburos) le asegurarían una holgada mayoría. Esto no fue así con lo cual Evo Morales se verá forzado a negociar con la oposición, para lo cual deberá moderar su discurso y su accionar.

Este panorama se le complica aún más con el referéndum autonómico, donde los bolivianos tenían que elegir si querían que Bolivia sea un país descentralizado con un sistema de autonomías, en claro desmedro del poder del gobierno nacional. De las nueve regiones, cinco votaron por el "No" y cuatro por el "Sí"; en este último grupo se encuentra las influyentes Santa Cruz y Tarija. Cabe señalar que el resultado del referéndum ha sido un reflejo casi exacto de los resultados presidenciales de comienzo del año, lo cual es un indicador de que la división política en Bolivia sigue intacta.

Si bien este referéndum es solo consultivo (sin carácter vinculante) su resultado es la antesala de lo que será un debate muy polarizado en la Asamblea Constituyente, donde Morales tendrá que ceder en algunos puntos si quiere que alguna de sus reformas para "refundar Bolivia" prosperen. Sin duda, a partir de hoy, el panorama se complica para el gobierno de Evo Morales.

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19/11/2005

Ardió Francia

Ardió Francia. Durante diecinueve noches disturbios callejeros en todo el país generaron 8700 autos quemados y más de 2700 detenidos. ¿Qué está sucediendo en el viejo continente?


El 27 de octubre dos jóvenes, pertenecientes a una minoría étnica, murieron electrocutados al intentar escapar de la policía en el empobrecido suburbio de Chilchy-sous-bois, al noreste de París. La muerte generó disturbios violentos por parte de grupos juveniles de barrios marginales. Estas protestas se vieron atizadas por el Ministro del Interior Nicolás Sarkozy, quien llamó a los revoltosos “basura y gente despreciable”. Pese a la fuerte represión policial, las protestas se agravaron y se propagaron por toda Francia como reguero de pólvora. Francia no era testigo de una movilización de tamaña magnitud desde las míticas protestas de mayo de 1968.


Una de las explicaciones que se ha esgrimido para este fenómeno es que se trata de acciones dirigidas por líderes musulmanes. Esta teoría es fácilmente rebatible, pues a los dos días de iniciada la revuelta, representantes de la comunidad musulmana hicieron un llamado a la calma y la dignidad, en una marcha de silencio donde participaron más de quinientas personas. Una semana después la Unión de Organizaciones Francesas Islámicas publicó también un comunicado condenando la violencia. Además, como para que no quede duda del carácter eminentemente social y no religioso de los hechos, a los pocos días de iniciarse los disturbios la tradicional Unión de Trabajadores de Francia se declaró en huelga y se unió a las protestas.

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Entonces, ¿ante que nos encontramos? Sostengo (y no soy el primero), que se trata de una desesperada búsqueda de ciudadanía por sectores marginados de la sociedad francesa. Jacques Chirac, presidente francés, en unas recientes declaraciones sostuvo que “sin importar nuestro origen, somos todos hijos de la República y todos tenemos los mismos derechos”. Pese a lo hermoso de la frase, el panorama es distinto en la Francia de hoy. La libertad, igualdad, y fraternidad – principios de la revolución francesa – han sido olvidadas por una sociedad cada vez más desigual, y donde hay desigualdad no puede haber ni libertad ni fraternidad.


Se dice que los causantes de esto son inmigrantes ilegales – justamente discriminados, según la derecha francesa - que deberían ser inmediatamente expulsados de Francia, pero de los 2700 detenidos, solo el 7% son extranjeros. La mayoría de los manifestantes son jóvenes hijos o nietos de inmigrantes legales, franceses documentados, “hijos de la República”.


Parece que en realidad se tratase de hijos no reconocidos de la República. No tienen acceso a servicios básicos, como salud, ecuación y vivienda digna. El desempleo en Francia es del 9%, sin embargo entre los descendientes de inmigrantes la tasa llega al 15%. El desempleo entre graduados universitarios es de 5%, entre los graduados universitarios descendientes de inmigrantes la cifra se quintuplica. Si vemos la televisión francesa, no encontraremos ningún presentador de televisión de origen árabe o africano. Panorama similar observamos en el Parlamento. El Estado francés es plenamente conciente de dicho problema. El año pasado, el Tribunal de Cuentas concluyó que la política de integración francesa había fracasado, y que la situación podía generar “serias tensiones sociales y raciales”.


Pero el Estado francés no solo excluye a parte de sus habitantes, sino que los reprime con violencia. En marzo, Amnistía Internacional denunció el racismo violentista con el que la policía de dicho país se dirige a la población no blanca. Prueba de ellos es que el 9 de noviembre pasado, ocho policías fueron arrestados por golpear salvajemente a un inmigrante en pleno París. Pero esta vez ni la furiosa represión policial bastó para restaurar el orden, la policía había sido sobre pasada. Fue necesario que el presidente Chirac declarara el Estado de emergencia en todo el país, y que se reactivara una ley de 1955 dada durante la guerra de Argelia que permite a las autoridades locales imponer el toque de queda (como efectivamente lo hicieron), para que la situación empiece a recobrar la normalidad

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Recobrar la normalidad. Eso resulta casi igual de preocupante que la situación por la que atravesó Francia en estos días. Un periodista de la BBC comenta que “los suburbios están llenos de gente desesperada por integrarse a la sociedad en su conjunto”. Pero el sistema político francés parece haber quedado sin ideas, sin credibilidad y, peor aún, parece nunca haber tenido la voluntad política de integrar a esta gran masa de franceses.
Y es que, al final, el sistema político francés es un reflejo de la sociedad de los no excluidos en Francia. Sociedad que se niega a aceptar que el panorama social ha ido cambiando de forma considerable en los últimos treinta años. Sociedad que niega a sus compatriotas la integración, votando por quienes ofrecen reprimirlos aún más (el candidato ultraderechista – Jean Marie Le Pen – llegó a la segunda vuelta en las elecciones generales del 2002).


Si no se realiza este cambio de actitud y de política, la calma que parece recobrar Francia el día de hoy será tan solo la que se vive en el ojo de un huracán. Y esto amenaza con expandirse por otros países. En las últimas semanas se ha dado cuenta de disturbios en Holanda, Grecia, España, Suiza, Bélgica y Dinamarca. Todo parece indicar que en Europa la lucha por la ciudadanía ha comenzado, y solo se detendrá cuando se alcance lo que merecidamente se solicita.

Posted by Alberto at 04:46:44 | Permanent Link | Comments (0) |