22/05/2007

Legalización de matrimonios homosexuales: rumbo a una sociedad decente

(Artículo publicado en la última revista Ideele) 

El magistrado del Tribunal Constitucional español, José Miguel Sánchez Tomás, ha declarado que: "El mismo sentimiento de perplejidad y desprecio que despiertan hoy en nosotros las sociedades y las legislaciones que prohibían los matrimonios interraciales o interreligiosos será el que mañana se profese hacia nuestro tiempo por prohibir los matrimonios homosexuales"[1]. Y es que resulta difícil de justificar la exclusión de las parejas del mismo sexo a la hora de regular el matrimonio: los argumentos que han intentado justificar dicha exclusión han ido cayendo por si solos.

Se ha sostenido, por ejemplo, que el motivo por el cual una pareja homosexual no puede casarse es que el fin del matrimonio es la procreación y ellos no pueden procrearse. Bajo esa misma lógica, las parejas infértiles tampoco deberían poder casarse. Lo que nos tendría que llevar al absurdo de solicitar una prueba de fertilidad a los esponsales.

Otro motivo esgrimido es que la institución del matrimonio ha sido siempre referida por el ordenamiento legal a parejas heterosexuales. Sin embargo, ese es un alcance muy limitado, pues se ve al Derecho desde un punto de vista sumamente positivista; olvidando que el Derecho, al ser creado por personas, debe de responder a las necesidades que, justamente, esas personas tengan.

Como vemos, no existe razonabilidad en esta distinción hecha entre parejas heterosexuales y homosexuales, lo que nos indica un claro caso de discriminación. Pareciera, sin embargo, que el mañana diferente que señala Sánchez Tomás está cada vez más cerca. Y es que venimos siendo testigos de un incremento gradual de países que admiten en sus legislaciones los matrimonios o uniones civiles entre personas del mismo sexo.

Estado de la cuestión en el mundo

El primer país en permitirles a sus ciudadanos homosexuales que decidan contraer matrimonio el mismo reconocimiento jurídico y social que regula la convivencia de un tradicional matrimonio heterosexual fue Holanda en el año 2001. A éste, le siguió Bélgica  en el 2003, el Estado de Massachussets (EE.UU.) en el 2004, Canadá y España en el 2005, y Sudáfrica en el 2006.  Asimismo, hay más de veinte países y ciudades en el mundo que si bien no reconocen los matrimonios entre personas del mismo sexo, han creado la figura de uniones civiles homosexuales, que otorgan muchos de los derechos y obligaciones del matrimonio heterosexual, aunque no lo equipara  en su totalidad.

De esta última lista, sorprende que algunos de esos países y ciudades se encuentren en América Latina; como es el caso de Colombia, Argentina (en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia de Río Negro) y México (en Ciudad de México y Estado de Coahuila). Dicha sorpresa se debe a que se suele decir que nuestras sociedades son más conservadoras en ese tipo de temas que las sociedades europeas. Además, en esta región hay todavía una fuerte e incuestionable influencia de la Iglesia Católica - que muchas veces no parece tener del todo claro la división entre Estado e iglesia -,  la cual se opone institucionalmente no solo a las uniones entre personas del mismo sexo, sino al concepto mismo de homosexualidad. Influencia que parece estar perdiendo piso en este tema, lo cual es signo de los nuevos tiempos.

Estado de la cuestión en el Perú

En nuestro país, si bien el tema no está tan avanzado como en otros países de América Latina (y se encuentra bastante lejos de la situación española), en los últimos años ha habido avances interesantes. Esto se materializa en pequeños hechos, insignificantes a simple vista, pero que van construyendo una plataforma importante para impulsar el tema.

Uno de ellos es la sentencia del Tribunal Constitucional peruano en el caso José Antonio Álvarez Rojas. El señor Álvarez era un policía que había sido dado de baja, entre otros motivos, por "faltas contra el decoro" al intentar casarse con un transexual. Con su fallo, a favor del señor Álvarez, el Tribunal Constitucional ha señalado una clara relación entre orientación sexual y dignidad de la persona. Incluso ha citado la Sentencia Casey del Tribunal Supremo norteamericano: "El carácter digno de una persona no se pierde por ser homosexual, o transexual o, en términos generales, porque se haya decidido por un modo de ser que no sea de aceptación de la mayoría..."[2]. Esta es la primera vez en la que un órgano de justicia peruano reconoce que la homosexualidad no es una conducta indigna, y que, por el contrario, que la orientación sexual está estrechamente vinculada a los derechos fundamentales de la persona.

Esto concuerda con lo establecido en el artículo 37, inciso 1, de nuestro Código Procesal Constitucional - promulgado meses antes de dicho fallo - donde se establece que ninguna persona puede ser discriminada por su orientación sexual. La incorporación de dicha causal resulta otro paso importante, pues se trata de la primera alusión directa en nuestra normatividad a este tipo de discriminación.

En el ámbito político existen también signos de cambio. El más reciente de ellos se produjo en las pasadas elecciones generales: por lo menos dos candidatos presidenciales y cuatro candidatos al Congreso plantearon el tema de la legalización de los matrimonios homosexuales en su campaña. Si bien ninguno de ellos fue elegido (por motivos que escapan al análisis del presente articulo), no deja de ser destacable que, por primera vez en la historia política de nuestro país, la propuesta de legalizar los matrimonios homosexuales se haya encontrado en la agenda política.

Lo que nos revelan estos hechos es que, si bien todavía estamos lejos de una legislación adecuada sobre el tema, existen las condiciones para que la homosexualidad deje de ser vista por la sociedad como algo tabú o marginal y, por ende, iniciar el debate sobre la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Por ello, resulta pertinente recordar las palabras utilizadas por el Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, al legalizar los matrimonios homosexuales: "Una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros"[3]. Muchas sociedades ya se dieron cuenta de ello, es hora que la nuestra haga lo mismo.  La decencia así nos lo reclama.


 


[1] SÁNCHEZ TOMÁS, José Miguel. Mesa Redonda " Acerca de la problemática de las uniones homosexuales: matrimonio y adopción" Revista Themis 53.

[2] EXP. N.º 2868-2004-AA/TC. Fundamento 23.

[3] Diario "El País", 30/06/05.

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10/05/2007

Calentamiento global: Un tema moral (2)

 Comparto con ustedes la segunda parte del artículo publicado en Punto Edu esta semana.

Como mencionamos hace dos semanas (ver PuntoEdu Nº 75, pág. 8), la lucha contra el calentamiento global, más que un tema político, es esencialmente un tema moral del que todos debemos participar. A continuación, una breve lista de cosas que podemos hacer en nuestra vida diaria para ayudar a conservar y proteger nuestro medio ambiente:

- Recicla. Si vives en Villa El Salvador o Surco, averigua sobre los programas de reciclaje municipales. Si no vives en esos distritos, puedes reciclar en la PUCP o en las tiendas Wong. El reciclaje ayuda mucho al medio ambiente. Por ejemplo: por cada tonelada de papel reciclado, 17 árboles se salvan de ser talados.

- Escríbele a tu alcalde. Júntate con tus vecinos y pídele que en tu distrito se implemente un programa de reciclaje, el mismo que, contra lo que se suele pensar, no significará costo alguno a la municipalidad. Por el contrario: le generará recursos económicos adicionales.

- Ahorra agua. El agua que consumimos es un bien escaso en el mundo, y será un bien más escaso conforme empeore el calentamiento global. Hay formas sencillas de ahorrar agua. Coloca una botella de medio litro en el tanque de tu inodoro, de esa forma consumirás menos litros de agua al día cuando jales la cadena. También puedes cerrar el caño mientras te cepillas los dientes, o la ducha, mientras te enjabonas. ¿Sabías que por un grifo abierto corren hasta 12 litros de agua por minuto?

- Evita las bolsas de plástico. Cuando compramos algo –por más pequeño que sea– nos lo suelen dar en una bolsa de plástico. Pero este es uno de los productos más contaminantes del planeta. Un 90% de estas acaban como basura.

- Ayuda a generar conciencia. Conversa con tu familia y amigos sobre el calentamiento global y sus consecuencias. Mira con ellos el documental An Inconvenient Truth (Una verdad incómoda), que explica muy bien este problema. Luego, invítalos a seguir los consejos aquí señalados.

Estas son sólo algunas ideas que cada uno puede implementar. Con ellas estamos logrando un cambio.

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