23/03/2007

Los mapas del miedo

El día de ayer se publicó en La República un excelente artículo de Susana Villarán. Los invito a leerlo.

Los mapas del miedo 
Susana Villarán.

El miedo que tiene Carmen de llegar después de las diez de la noche porque la combi la deja tres paraderos antes y tiene que caminar veinte minutos para llegar hasta su casa, llena de angustia, a oscuras. A nadie le importa iluminar esa calle de pobres ni ordenar a la línea de micro que llegue hasta el paradero final, aunque tenga un solo pasajero.

El miedo de Fabián, cada noche en vela, que no se roben el toro que compró y engordó para que su hijo pueda ir al Tecnológico de Huanta. De ese toro depende la ilusión de su vida: que aprenda lo que él no pudo por la guerra y la pobreza.

El miedo de Claudia que le pase lo que a Rita. La violaron en la mototaxi al mediodía cuando éste se metió por una calle escondida. El miedo de Ernesto que le acuchillen al hijo cualquier día en la calle o; peor, que lo maten de un balazo desde que se unió a la pandilla. El miedo y la rabia porque no existe otra alternativa para su hijo en el barrio.

El miedo de Rosalía cada vez que llega Tomás, con tragos o amargo nomás, y se la agarre con ella y con los hijos. Y la cólera que tiene de coger nuevamente la frazada, cargar a los hijos e irse con ellos al cerro a pasar la noche, muertos de frío. No hay una casa de refugio cerca. No sabe qué leyes la ayudan para que Tomás no le vuelva a pegar hasta romperle el brazo y dejarla toda morada, y para que se vaya para siempre.

El miedo de Lucas y Marita de que su inversión en la empresa se vaya al agua por una de esas bandas que le roba toda la planilla y la mercadería con armas largas. El costo de sus maletines es todavía muy alto, no pueden competir para exportar. Tienen que contratar una empresa muy cara de seguridad ¡Qué TLC ni nada sin seguridad!

El miedo de Lucrecia de que al hacer cada día la plaza, le arranchen el monedero y se queden sin comer una vez más, porque ya nadie presta. ¡Imagínese casera, si le fiáramos a todas las que les roban!

El miedo de Denis cada vez que su madre lo deja con su tío cuando se va a trabajar y le hace cosas sucias y llora en un rincón cuando nadie lo ve porque sabe que si le dice a su madre algo peor le va a pasar.

El miedo de Carlos, que tiene que atravesar el país cada semana que, nuevamente, detengan el bus en la carretera a Aguaytía, o Palmapampa y les roben todo lo que tienen, su mercadería y su capital. ¿Terrucos, policías enmascarados? ¡Delincuentes son todos!

Una sociedad que vive con tanto miedo no se desarrolla aunque crezca económicamente. Una sociedad que vive con esa incertidumbre y angustia no puede imaginar el futuro, no sueña, no confía, no entiende que una vida en paz es posible.

Estos son los mapas del miedo. Prevenir, investigar, sancionar y erradicar el delito es una obligación del Estado nacional, regional y local, obligación de garantizar el derecho a una vida sin ningún tipo de violencia. Quien tiene miedo de enfrentar este miedo, se muere de miedo de gobernar.
 

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18/03/2007

Candidatos al TC: Por sus clientes los conoceréis

Recogiendo la propuesta hecha por el saliente magistrado constitucional, Víctor García Toma, el congresista Aurelio Pastor –presidente de la Comisión Especial para elegir a los miembros del Tribunal Constitucional– ha declarado que los candidatos a magistrados deberán informar quiénes fueron sus clientes durante su trayectoria como abogados (Perú 21 , 11/03/07). Esto será analizado por la comisión, y será uno de los factores que tomarán en cuenta a la hora de realizar la selección.

Sin duda es una buena medida para conocer mejor a quienes quieren ocupar el más alto cargo en el organismo supremo de control constitucional. Máxime, si lo que se busca es que las personas que accedan a dicho puesto no solo demuestren amplios conocimientos jurídicos, sino también una intachable trayectoria profesional y democrática.

Si bien toda persona –por culpable que sea– tiene derecho a la defensa y que cada abogado es libre de decidir a quien defiende y a quien no, debemos tomar en cuenta la relevancia del cargo a ser ocupado (ver: El Tribunal Constitucional y el derecho de los ciudadanos). Sin lugar a dudas es una información con la que se debe contar para elegir a los cuatro mejores entre los setenta y dos candidatos (número oficial, pues no prosperó ninguna de las cinco tachas presentadas) (Perú.21, 15/03/07).

Por poner un ejemplo, ¿puede un abogado que sistemáticamente ha defendido casos de narcotráfico, llegar a ser magistrado del Tribunal Constitucional? Creemos que no. Se debe de tener la garantía de que los que lleguen a tan importante cargo son personas de indiscutible probidad e independencia.

Es necesario, pues, destacar la decisión tomada por la Comisión, que ahondará en una mayor transparencia en el proceso de selección. Sin embargo, para continuar en dicha línea, sería conveniente que las mencionadas listas de clientes fuesen publicadas en la página web del Congreso de la República, para que los ciudadanos puedan revisarla y fiscalizarla.

A modo de conclusión, habría que recordar un conocido pasaje bíblico que dice: “No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Así que, por sus frutos los conoceréis." (Mateo 7: 16-20). Lo mismo sucede con un abogado que aspira llegar al Tribunal Constitucional; para demostrar su capacidad para el cargo debe de haber llevado una conducta profesional intachable, y la forma de saberlo es analizando el fruto de su trabajo: los casos que ha defendido.

“Por sus clientes los conoceréis” debe ser, entonces, una de las máximas que guíe el proceso de selección. De esa forma, nos aseguraremos la idoneidad de los nuevos magistrados constitucionales.

 

(Lo publiqué en el Portal del Consorcio "Justicia Viva", el 15 de marzo)

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11/03/2007

Al Gore reciclado: ¿el próximo presidente de los EE.UU?

"I am Al Gore and I used to be the next president of the United States of America". Con esa broma, Al Gore suele empezar sus charlas ambientalistas. Sin embargo, en los últimos meses - en especial luego de ganar un Óscar - no es descabellado sostener que Gore podría convertirse, efectivamente, en el próximo presidente de dicho país.

En el año 2000 - luego de ocho años del gobierno demócrata de Bill Clinton - se realizaron las elecciones para elegir al cuadragésimo tercer presidente de los Estados Unidos. Si bien el favorito era Al Gore - quien había sido un correcto vicepresidente de Clinton - y los primeros resultados lo daban como ganador, George Bush fue finalmente elegido presidente. 

El proceso estuvo plagado de irregularidades, y la batalla legal llegó hasta la Corte Suprema de Florida - cuyos integrantes eran republicanos nombrados en el gobierno de Bush padre - la cual falló a favor de George W. Bush,  llegando así a la Casa Blanca. El proceso desgastó mucho la figura de Al Gore, quien se retiró de la vida pública. Los analistas políticos coincidieron en señalar que ese era el fin de su vida política, y, sobretodo, de sus aspiraciones presidenciales.

Siete años después, el panorama ha cambiado radicalmente. Si bien Gore no ha mostrado un abierto interés de presentarse a las primarias demócratas, su nombre ya empieza a aparecer en las encuestas. Pero, ¿qué hace que Al Gore vuelva a ser una posible carta demócrata a la presidencia? 

Sin lugar a dudas, el principal motivo para este renacimiento político es su preocupación medioambiental. Si bien este no es un tema reciente para él - tiene un libro ambientalista, Earth in Balance, publicado en 1992 - es recién con el documental "An Inconvinient Truth" (ganador de dos Óscar) que ha logrado un verdadero posicionamiento en el tema.

Este documental no solo lo devolvió a la palestra pública, sino que le ha dado algo que los políticos buscan desesperadamente, y en lo que gastan millones de dólares en asesores para lograrlo: que cuando se hable de un problema nacional (en este caso el calentamiento global) se asocie su nombre con la solución. Cualquier político soñaría con eso, y Gore lo ha conseguido. 

Además, ha pasado de ser un típico político acartonado de Washington a un simpático líder ambientalista. En esa línea, un analista político declaró recientemente a la revista Rolling Stone que lo imposible había ocurrido: Gore era percibido por los jóvenes como una persona cool (esto previo a que ganara un Óscar y apareciera como presentador de la ceremonia con Leonardo Dicaprio, imagínense ahora). Y el ser cool es siempre una ventaja para un candidato, en especial si se quiere captar el voto joven, clave en cualquier elección.

Sin embargo, Gore tiene una primera y fundamental valla que pasar para materializar sus aspiraciones presidenciales: las primarias demócratas. Como se sabe, para ser candidato presidencial de uno de los dos grandes partidos norteamericanos (el demócrata y el republicano), se tiene que ganar las elecciones primarias, proceso donde participan una docena de candidatos. En este proceso su principal contrincante será Hillary Clinton, senadora por New York, y esposa del ex presidente Clinton. Hillary cuenta con amplia simpatía en el partido, y tiene el atractivo de ser la primera mujer que va en busca de la Casa Blanca 

Creo, empero, que hay elementos suficientes para sostener que Al Gore tiene las opciones de ganar dicha contienda. En primer lugar, los demócratas necesitan, para poder recuperar la Casa Blanca, a un candidato que pueda ganar en Estados conservadores, que usualmente votan por republicanos ("red states"). Hillary Clinton - pese a que en el Senado ha tenido actitudes conservadoras - es muy liberal para ello, pudiendo asegurar solo los Estados liberales, que ya suelen votar demócrata ("blue states"). Al Gore, por el contrario, y como lo demostró en el 2000, puede captar Estados de ambos colores. Recordemos que los demócratas - al igual que los republicanos - no eligen a quien puede ser el mejor presidente, sino al mejor candidato. Es decir, al que puede ganar las elecciones. En este caso, parece ser que la figura indicada para ello es el ex vicepresidente.

Por otro lado, hay un factor clave: la guerra en Irak. Recientes sondeos indican que dos tercios de los estadounidenses se oponen a dicha guerra, la cual ya ha ocasionado la muerte de más de tres mil soldados norteamericanos. Los electores buscan a alguien que pueda poner fin a dicha guerra. El problema con Hillary Clinton es el mismo que el que tuvo John Kerry en el 2004: ambos apoyaron la guerra en Irak hasta hace poco tiempo, debilitando así su posición en el tema. Por el contrario, Al Gore se opuso a la invasión desde el primer día, estando en mejor capacidad para canalizar el mayoritario rechazo que esta guerra genera.

Además, Hillary Clinton tiene problemas en construir una figura presidenciable, motivo por el cual  ha lanzado su candidatura con más de un año de anticipación. Mientras ella lucha para ser vista como potencial presidenta, Al Gore cuenta con dicha figura desde tiempo atrás. Aquí el "what if" es un factor importante. ¿Qué hubiera pasado si Al Gore ganaba las elecciones en el 2000? Dicha pregunta es clave en un contexto de mayoritario rechazo al gobierno de Bush, el cual le arrebató la presidencia de forma bastante dudosa. La reivindicación de la figura de Al Gore es una forma de expresar el rechazo a Bush, y de tratar de recuperar el tiempo perdido.

Como vemos, si bien hay la posibilidad de que Al Gore no se presente, en caso de hacerlo sus posibilidades de conseguir la candidatura demócrata - y luego la presidencia - son muy grandes. Esta sola posibilidad hace que el tema sea digno de estudio y de un mayor análisis, pues nos encontramos ante un muy interesante caso de reciclaje político.

Posted by Alberto at 09:49:22 | Permanent Link | Comments (7) |

02/03/2007

¿Tenía razón Mantilla?


Durante el reciente escándalo en el Ministerio del Interior - que terminó con la renuncia de la ministra - hubo cierto consenso en señalar que la honestidad de Pilar Mazzetti estaba fuera de duda, atribuyendo el problema generado a su falta de experiencia en el sector. Por ello, sorprende que el reemplazo de dicha ministra sea otra persona sin experiencia en el tema.

Y es que Luis Alva Castro podrá tener experiencia como político, y como Primer Ministro y Ministro de Economía (aunque, de esta última, mejor no acordarnos), pero del Ministerio del Interior - como el mismo ha confesado - no tiene mayor conocimiento. Sus declaraciones iniciales - prometiendo luchar contra las pandillas - así lo demuestran.

Esto nos lleva a confirmar que la esperanza de que se retome la reforma de la policía - que quedó trunca con la salida de Rospigliosi en el gobierno pasado - no se hará realidad.  Recordemos que este tipo de nombramientos políticos terminan siendo garantía de la defensa del status quo. ¿Qué reformas impulsaron David Waisman desde el Ministerio de Defensa, o Javier Reategui desde, justamente, el Ministerio del Interior? Ninguna. Este tipo de nombramiento responden, más que a una agenda de trabajo, a una necesidad de suplir, a como de lugar, un vacío. Lo mismo parece estar ocurriendo con Alva Castro.

Su nombramiento responde a una evidente carencia de técnicos por parte del gobierno para manejar dicho sector. Llama la atención, sin embargo, que este nombramiento se dé a menos de un año de iniciado el gobierno, cuando el APRA todavía está en capacidad de convocar a técnicos independientes.

El contexto nos invita a desconfiar. El nombramiento de Alva Castro - hombre fuerte del partido -  se da en momentos en que se empieza a hablar del inicio de un nuevo copamiento aprista del Estado. Imposible no recordar las palabras de Agustín Mantilla apenas iniciado el segundo gobierno aprista: "Hay una primera etapa, la de búsqueda de la confianza (...) No olvidemos que todavía hay gente que nos mira con recelo. Por eso creo que este equipo es bueno para eso, para la primera etapa. Esto está dentro de una política que el propio presidente ha señalado, cuando dijo que en el gabinete inicial se debería tener pocos apristas. Él ha dicho también que este tipo de política va a durar algún tiempo. Yo creo que va a durar la menor parte del tiempo". La pregunta cae por su propio peso: ¿Tenía razón Mantilla?

Tanto la oposición - que empieza a despertar de un largo letargo - como la sociedad civil deben estar atentas para evitar otro copamiento del Estado por parte del APRA, como el ocurrido en el primer gobierno de Alan García. Para ello, se debe exigir al APRA que publique, de una vez por todas, la base de datos de sus militantes, acción que vienen prometiendo desde la segunda vuelta electoral. Habría que preguntarse por qué - siendo un partido tan organizado - esto todavía no sucede.

Posted by Alberto at 03:24:31 | Permanent Link | Comments (4) |