It is absurd to have a hard and fast rule about what one should read and what one shouldn't. More than half of modern culture depends on what one shouldn't read. - Oscar Wilde
En la década de los cincuenta, el mambo era uno de los bailes más populares en la región. Dámaso Pérez Prado, creador de la forma de bailar dicho género, fue sin duda su más grande exponente. En abril de 1951, Pérez Prado anunció su venida a Lima, donde daría un gran concierto en la famosa Plaza de Acho. El cardenal de ese entonces, monseñor Juan Gualberto Guevara, amenazó con la excomunión a todo aquel que se atreviera a ir al concierto a bailar al compás de un baile que él consideraba inmoral. La plaza de Acho se llenó y Lima bailó al ritmo de mambo. El concierto fue un éxito.
El día de hoy se estrena en el Perú la película "El Código Da Vinci", adaptación cinematográfica del bestseller de Dan Brown. El sábado, el máximo prelado de la Iglesia Católica en el Perú nos hizo recordar el incidente que hubo entre monseñor Guevara y el mambo de Pérez Prado.
Monseñor Cipriani dedicó gran parte de su programa radial a atacar dicha película, llamándola "blasfemia y burla contra el señor", y dijo que los católicos no se podían quedar indiferentes ante este "insulto al Todopoderoso". Al día siguiente continuó con el ataque, dedicándo su homilía dominical en la Catedral de Lima a exhortar a todos los católicos a no ver esa película, llamándola "terrorismo de guante blanco" y pidiendo que "no le den dinero a quienes dañan nuestra fe". Esta reacción resulta interesante pues no se trata solo de un militante del Opus Dei defendiendo los intereses de su congregación frente a una película que no los deja muy bien parados, esto representa muy bien la actitud de la Iglesia, que se niega a aprender de sus errores.
Y es que este tema no empezó con Pérez Prado ni terminará con Dan Brown. La censura ha acompañado a la Iglesia desde siempre. Hasta 1966, por ejemplo, había una lista oficial de libros prohibidos por la Iglesia. En dicha lista se encontraban Copérnico, Balzac, Voltaire, entre otros.
El máximo representante del catolicismo en el Perú, y la Iglesia en general, no entiende lo irritante que le resulta a los fieles (y no fieles) ese tipo de declaraciones, y de lo contraproducente de las mismas. A las personas no les gusta que les recorten su libertad, y menos por motivos tan absurdos (¡se trata de una obra de ficción!). La plaza de Acho se llenó con Pérez Prado, los cines se llenarán con el Código Da Vinci.
Por otro lado, hubiera sido interesante ver este vigor e indignación del cardenal Cipriani cuando era obispo de Ayacucho en la época más cruda del terrorismo y donde la violación de Derechos Humanos campeaba, incluso por parte de las fuerzas del orden llamadas a defender a la población. ¿Dónde estaba la ira del monseñor en esos momentos? ¿Por qué esta indignación ante lo que el llama "terrorismo de guante blanco" y el más profundo silencio frente al terrorismo real?
Este es uno de los motivos por los cuales se ha dado una importante disminución de católicos, casi a ritmo de mambo, en nuestro país y en el mundo. La población siente que la iglesia católica se encuentra ajena a sus problemas y a su realidad. Posturas como la del rechazo a los métodos anticonceptivos, indiferencia frente a graves crisis sociales, discriminación a homosexuales, y, como en el caso de esta película, censura a obras de ficción, no hacen sino ahondar dicha percepción.
Monseñor Luis Bambarén S.J es una de las honrosas excepciones en este panorama desalentador dentro de la Iglesia. Bambarén siempre ha tenido una postura pública muy cerca de las preocupaciones e intereses de la población. Personaje clave en la fundación de Villa el Salvador, ha sido también integrante de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. El año pasado lideró una multitudinaria marcha anticorrupción, que ayudó a traerse abajo la nefasta "ley Wolfenson".
El día de ayer, Monseñor Bambarén se ha pronunciado a favor de que la población decida si quiere o no ver esta película. Él entiende que la Iglesia no puede pretender recortar las libertades de sus miembros, y menos estar opinando sobre temas tan fútiles, como es el bestseller de Dan Brown. Lamentablemente, parecen ser pocas las voces lúcidas como la del monseñor Bambarén dentro de la Iglesia. O, en todo caso, están alejadas de los puestos importantes dentro de la misma.
Si la iglesia católica no se da cuenta de sus errores y enmienda el rumbo, el número de fieles seguirá decreciendo, y el de agnósticos o evangélicos aumentando. Si la iglesia continúa dejando de lado a personas como Bambarén y sigue nombrando a ultraconservadores como Cipriani en los máximos cargos, puede que llegue el día en el que el mambo "Adios", de Pérez Prado y Rosmary Clooney, cobre un nuevo significado para la Iglesia Católica. "Adios, the time is come to say adios you and I, I hope you keep a place for me in your memory..."