Los errores de Lourdes
Mientras el PPC insiste en seguir apelando en cuanta mesa se presente la oportunidad, sus socios políticos - Solidaridad Nacional, Renovación y hasta Woodman - ya han aceptado la derrota y están achacándose las responsabilidades. Definitivamente un mal comienzo para una alianza política que, en los próximos cinco años, debe tratar de proyectar lo que no pudo proyectar en estos cinco años: una imagen de unidad.
Sin embargo, este no es el primer error en la campaña de Lourdes. Todo lo contrario, este error no hace más que coronar una campaña que puede ser denominada, parafraseando el libro de Carlos Zuzunaga sobre la campaña de Vargas Llosa, como "el arte de perder una elección". En este artículo trataré de explicar porqué, después de cinco años de campaña, Lourdes Flores disminuyó su porcentaje de votos. De 24,3% en el 2001, a aproximadamente 23,8% en las presentes elecciones.
El factor "W"
Empecemos por el error más evidente, el que ha sido señalado por todos los analistas políticos: la inclusión de Arturo Woodman en la plancha presidencial. Dejando de lado el aspecto ético de dicho individuo (el JNE demostró que hizo fraude en las elecciones para alcalde de Santa María y le anuló el triunfo), ya que, en vista de las otras planchas presidenciales, este es un factor que no parece importarle al elector, la imagen que proyecta no beneficia en nada a Lourdes Flores.
Desde el año 2001, a Lourdes se le achaca ser la "candidata de los empresarios", de ser representante del "modelo liberal", etc. Lo que Lourdes tenía que demostrar en esta elección es que lo que ella buscaba - y ustedes disculparán que utilice este concepto, el cual he robado de un candidato folclórico - era implantar un "capitalismo popular". De esta forma mantenía sus discursos y sus planteamientos, y lograba acercarse a la población. Para ello, tenía que poner de vicepresidente a alguien que encarnara precisamente ese "capitalismo popular", como el dueño de "Topy top" o "Kola Real". En vez de hacerlo, Lourdes Flores puso a Arturo Woodman, el prototipo del empresario peruano de antaño, encerrándose ella misma en su estigma.
Las alianzas
El año 2001, Lourdes se quedó a 1,5% de pasar a la segunda vuelta, luego de haber estado algunas semanas primera en las encuestas. Si algo quedó demostrado en esa oportunidad, es que Unidad Nacional tenía que esforzarse en ampliar su espacio político si no quería que en estas elecciones del 2006 le sucediera algo similar. Cinco años después, la historia se repite. ¿Qué sucedió? No solo Lourdes Flores no aumentó el espacio de su alianza, sino que hizo todo lo contrario, logrando reducirla aún más.
Lourdes se encerró en el PPC (partido político que no ha podido trascender fuera de Lima), Solidaridad Nacional (grupo de Castañeda, sin proyección nacional y con pocos cuadros políticos de importancia) y Renovación Nacional (club de Rafael Rey, sorprende que haya cumplido con los requisitos de la Ley de Partidos Políticos). Dejó que se vaya la Coordinadora Nacional de Independientes de Kisic, que si bien no aportaba en caudal electoral, como lo demuestra el hecho que no han sacado un solo congresista, si le daba un interesante cuadro de técnicos, a los cuales no tenía que ocultar (¿alguien ha visto a los encargados del plan económico de Lourdes Flores en los medios de comunicación?). Pero más grave que la pérdida de la alianza no fue la CNI, sino, y por más extraño que parezca, Alianza para el Progreso de César Acuña. Aunque dicho partido solo ha obtenido 0,4% (en realidad, para como están las cosas, un porcentaje muy atractivo para Lourdes y UN), tiene un partido muy articulado en el norte del país, tradicional plaza aprista, que le hubiera permitido una mejor performance en dicha región.
Se le critica a Valentín Paniagua el no haber renunciado a su candidatura. Actitud injusta si consideramos que fue él quien planteó, hace más de un año, la necesidad de una alianza amplia, para elegir a un gobierno y no solo a un gobernante. ¿Cuál fue la respuesta de Lourdes Flores en ese momento? "Las alianzas políticas se verán en segunda vuelta". Hoy vemos el resultado.
La lista al Congreso
Salvo honrosas excepciones, como Javier Bedoya y Guido Lombardi, la lista al Congreso de Unidad Nacional es francamente desastrosa. Con un inexplicablemente alto cupo para Renovación Nacional y Solidaridad Nacional (como si se tratasen de fuerzas políticas nacionales), el PPC, acorralado, jugó muy mal sus cartas, dejando de lado a sus mejores cuadros.
Ese es el común denominador de la lista. Se prefirió dejar de lado a figuras experimentadas o con prestigio, para darle paso a lo que llamaron "caras nuevas", que parece haber sido sinónimo de "desconocidos faltos de experiencia" (los que votaron por Unidad Nacional no me dejarán mentir, ¿cuánto se demoraron eligiendo a sus congresistas?).
Una lista, además, con muy poco coherencia. Solo así se explica que Mónica Saravia, activista de la píldora del día siguiente, compartiera la lista congresal con 21 integrantes de Renovación Nacional, el club político de Rey, que se oponen tajantemente a dicha píldora. Más grave es el caso de Lourdes Alcorta, entusiasta promotora de la pena de muerte y los jueces sin rostro, quien ocupa uno de los puestos del Partido Popular Cristiano, de supuesta ideología socialcristiana.
Pero quizás el más grave error de la lista fue la incorporación de personajes muy cuestionados por su pasado público. Me refiero a los casos de Kurt Woll por el Callao (cuya desastrosa gestión edil aún recuerdan los chalacos), José Luna por Lima (acusado de tránsfuga en el 2000, su juicio sigue abierto y las pruebas reunidas por la procuraduría parecen complicarle el panorama) y Horacio Cánepa por Huánuco (acusado de ser parte del recordado fraude de 1995 de dicho departamento, conocido como "el huanucazo").
La campaña
Que la campaña haya sido manejada por una colombiana que, al margen de las cualidades profesionales que pueda tener, poco conoce de la realidad del país, resulta muy sugerente. Efectivamente, fue una campaña alejada de la realidad. Por un lado, Lourdes Flores no logró calar un mensaje concreto en el electorado. Creo que resultó poco acertado su intento de hacerlo en el tramo final de la campaña, prometiendo la creación de 650 mil puestos de trabajo al año, cifra bastante optimista y que recordó las desaforadas promesas electorales de Alejandro Toledo el año 2001.
Por otro lado, Lourdes no supo blindarse. Ante los ataques que recibía, no supo tener a personas de segundo nivel, pero con peso político, que salieran a defenderla (como Alan, que tiene a Jorge del Castillo y Mauricio Mulder). Esto creo la imagen de una candidatura solitaria, incapaz de defenderse.
Finalmente, lo que se señala como uno de sus más grandes méritos habría que verlo con pinzas: su acercamiento a la población. No basta con visitar pueblos jóvenes para que la gente se identifique con tu mensaje.
Si se analiza los videos de los recorridos, se ve a una Lourdes Flores muy bien posesionada, contenta y con un buen acercamiento a la población. Pero también podemos ver a un entorno francamente desfasado. La imagen que se proyectaba era la de un grupo sanisidrino pisando por primera vez un arenal. Una imagen francamente desacertada.
Esta percepción que tenía, que creía tal vez un poco injusta y subjetiva, me fue confirmada hace poco, cuando escuché a un integrante de la juventud de Unidad Nacional (buen representante del grupo que acabo de describir), explicándole a sus amigos, en medio de risas y caricaturizaciones poco acertadas, el suplicio que le resultó visitar los pueblos jóvenes durante la campaña.
Soberbia
Por más que es un adjetivo muy fuerte, es imposible dejar de señalar que la soberbia fue una actitud muy presente en la campaña de Lourdes Flores. Los errores señalados con anterioridad (la inclusión de Arturo Woodman, el estrechamiento de Unidad Nacional, la lista al congreso) así lo demuestran. Frente a cualquier cuestionamiento a la gente que rodeaba a Lourdes o a como se estaba manejando la campaña, sus allegados no se inmutaban y, en coro, repetían lo mismo: "los votos los pone Lourdes". Los resultados demostraron que no bastaba con la figuran honesta y coherente de Lourdes Flores para ganar las elecciones. Como lo menciona Víctor Vich en un acertado artículo publicado en "Argumentos" (publicación del IEP): "En cualquier otro partido, ella sería una gran candidata y, cabría presumir, que pasaría la segunda vuelta sin dificultades". Fue la soberbia de sus allegados - mareados probablemente por tanta encuesta favorable - la que terminó contagiándola a ella y su campaña.
¿Lourdes 2011?
Los lourdesistas señalan que Lourdes todavía tiene posibilidades de llegar a la presidencia el 2011, y ponen como ejemplo el caso de Salvador Allende, quien llegó a la presidencia en su cuarta postulación. Lo que no se menciona es que, para llegar a la presidencia, Salvador Allende entendió que sus fuerzas políticas no bastaban y forjó un frente amplio integrado por socialistas, comunistas, radicales, el Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), el Partido Democrático Nacional (Padena) e independientes agrupados en la Acción Popular Independiente (API). Es decir, aprendió de sus errores y se esforzó en ampliar su base.
Es cierto que Lourdes Flores todavía tiene futuro político, pero no queda claro si es que está ella, como Allende, está dispuesta a aprender de sus errores (que, a la sazón, son mayores a los que tuvo el candidato socialista). Si no lo hace, por tercera vez se repetirá la historia.



