Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

1 de cada 3 mujeres
ha sido golpeada, la han obligado a mantener relaciones sexuales o ha sufrido otra clase de abusos en su vida. Basta ya.

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ha sido golpeada, la han obligado a mantener relaciones sexuales o ha sufrido otra clase de abusos en su vida. Basta ya.
Con los resultados más claros que el día domingo (ya habrá oportunidad de hablar del papelón hecho por las encuestadoras), me atrevo a hacer un primer balance sobre las elecciones.
Sin duda alguna los grandes perdedores de estas elecciones fueron el APRA y el Partido Nacionalista. Este último no ha obtenido ninguna presidencia regional, y son escasas las alcaldías ganadas (la de Arequipa, si bien importante, está en manos de un invitando y no de un militante del partido). Por el perfil y discurso de los presidentes regionales electos en la sierra sur, Humala debería empezar a preocuparse. Y es que pareciera que el humalismo está siendo desplazado al "stablishment político" que tanto criticó. Es decir, el "outsider" se está convirtiendo en un "insider", lo que podría llevarlo a su extinción política.
Sin embargo, como bien señaló Maritza Glave (flamante regidora de Lima por el nacionalismo), es un resultado más difícil de digerir para un partido con más de setenta años de historia, frente a uno con pocos meses de formado. Y es que el APRA no solo perdió su bastión histórico, Trujillo (lo cual, como sabemos, ocasionó algunas lágrimas a nuestro presidente), sino que pasó de tener doce regiones, a tan solo dos (peleando, al momento de escribir este artículo, una tercera región).
Si a esto le sumamos las pocas alcaldías provinciales y distritales obtenidas, así como el pobre resultado logrado por "El Sheriff" en Lima, el APRA tiene motivos para preocuparse. Resulta atípico que un partido de gobierno que cuenta con una alta aprobación (fruto de la luna de miel de los primeros meses) obtenga unos resultados tan magros. Los cuestionamientos hechos por el presidente regional aprista de Piura a la dirigencia del partido es solo una antesala de los problemas internos que tendrá que enfrentar el partido de la estrella.
Mientras tanto, Unidad Nacional ha ratificado lo visto en las elecciones generales y en las pasadas elecciones municipales: son básicamente una fuerza limeña. El Partido Popular Cristiano - quien ha venido presidiendo dicha alianza - no ha podido en toda su historia trascender más allá de Lima. Todo pareciera indicar que, si la alianza no se rompe, Solidaridad Nacional tomará la dirección de Unidad Nacional, con la esperanza de posesionarse para las elecciones generales del 2011, donde es casi seguro que Luis Castañeda será su candidato. El reto de convertirse en una fuerza nacional es grande, pues Solidaridad Nacional adolece del mismo defecto de su aliado.
Acción Popular, acéfalo, repitió el bochornoso resultado de las elecciones regionales y municipales pasadas. En Lima y a nivel regional es una fuerza inexistente, pero logra sobrevivir con cierto decoro en algunas zonas del interior del país (donde ha obtenido aproximadamente ocho alcaldías provinciales). Sin un líder como Belaunde o Paniagua, Acción Popular deberá esforzarse en renovar su cuadros para evitar la extinción que más de uno predice.
Por otro lado, una buena noticia para los que creemos en la democracia es el estrepitoso fracaso de lo que llamaré el "fujimorismo descarado". Y lo llamó así porque existe otro fujimorismo, el "solapa", el cual ha obtenido preocupantes victorias. Me refiero a Alex Kouri - electo Presidente de la Región Callao, cuyo movimiento "independiente" barrió en todos los distritos y con la alcaldía provincial de dicha región - y a Federico Salas, el recordado último Primer Ministro de Fujimori, quien ganó la región Huancavelica. Frente al fracaso del "fujimorismo descarado", este "fujimorismo solapa" podría cumplir un rol preponderante en el futuro político del extraditable.
Una fuerza ignorada en los análisis electorales ha sido la izquierda peruana, esto debido principalmente a la desarticulación de la misma (no existe un solo partido que la represente). Sin embargo, desarticulada como está, la izquierda en todas sus variantes, ha obtenido resultados que la colocan en una posición expectante. En especial a la llamada "izquierda moderada". Frente a la intransigencia de sectores vinculados al humalismo y Patria Roja, personas como Vladimiro Huaroc - Presidente la Región Junín, y líder del PDS de Susana Villarán - y Yehude Simon - Presidente reelecto de la Región Lambayeque, y líder del Movimiento Humanista Peruano - cumplirán un rol muy importante para el éxito del proceso descentralizador. Además, si sus gestiones son auspiciosas, servirán de vitrina para las elecciones generales del 2011.
Quizás quienes tienen el reto más grande a partir de estas elecciones son los movimientos regionales, quienes han obtenido importantes triunfos pero, sin embargo, como bien señala Martín Tanaka, son también perdedores en este proceso. Y es que son pocos los movimientos regionales que han logrado mantener su vigencia desde las elecciones regionales de 2002. Uno de los ejemplos más dramáticos de ello es el caso de Unidos por Loreto (UNIPOL), quien obtuvo en el 2002 la presidencia regional y un número importante de alcaldías en Loreto, y el día de hoy es un movimiento casi extinto. Y la historia parece que se repetirá con muchos de los movimientos regionales que hoy se proclaman ganadores.
Como vemos el proceso electoral les plantea muchos retos a sus actores. De cómo los asuman dependerá su vigencia en la vida política del país y en los próximos procesos electorales.
El pasado martes se llevaron a cabo las elecciones congresales en Estados Unidos, más conocidas como "mid term elections", pues se realizan a mitad del periodo presidencial. En dicho proceso electoral, los norteamericanos votaron para renovar un tercio de la cámara alta (Senado) y la totalidad de la cámara de representantes.
El contexto
Estas elecciones se dieron en el peor contexto para George Bush y el Partido Republicano. Bush se encuentra en uno de sus puntos más bajos de aprobación desde que asumiera el cargo en el año 2000, y los republicanos se han visto golpeados por una serie de escándalos, que van desde temas de corrupción hasta escándalos sexuales (como el congresista republicano acusado de efebofilia). A eso se suma el desgaste de un partido que ha mantenido el control del Congreso desde el segundo periodo del presidente demócrata Bill Clinton.
Pero sin lugar a dudas - pese a que los republicanos, como el senador y probable candidato presidencial John McCain, no quieran admitirlo - el tema clave en estas elecciones ha sido la invasión a Irak. Una encuesta realizada por CNN una semana antes de las elecciones preguntaba a los votantes cual era el tema más importante a la hora de elegir su voto. El 49% respondió: "Irak". Sobre el particular, Michael Moore, una carta publicada en su página web luego de los resultados, comenta: "This was done because the American people wanted to make two things crystal clear: End this war, and stop Mr. Bush from doing any more damage to this country we love. That is what this election was about. Nothing else. Just that".
Esto complicaba aún más el panorama para los republicanos, pues un 60% de norteamericanos se opone a esta guerra. La forma como canalizar políticamente dicha oposición es, naturalmente, votar por el partido opositor: los demócratas. Los demócratas, quienes son conocidos por no tener posturas muy firmes en torno a básicamente cualquier tema, entendieron esto, y pusieron a Irak como su principal caballo de batalla en estas elecciones. Ejemplo de ellos son las continuas declaraciones de Nancy Pelosi - flamante líder demócrata de la cámara de representantes - durante la campaña, quien llegó a declarar que: "war in Iraq is making it harder for America to fight and win the war on terror'.
El resultado
Con todo ello, los analistas predecían un claro triunfo demócrata en la cámara baja, y un moderado cambio en la cámara alta, donde se creía que los republicanos mantendrían el control. Esto debido a que dicha cámara no se renovaba completamente, y a que en Estados Unidos cada Estado tiene 2 senadores, lo que favorecía al voto republicano en los tradicionales "red states".
Sin embargo, los resultados del día martes fueron sorprendentes. La peor pesadilla de Bush se hizo realidad: los demócratas tomaron el control de ambas cámaras.
En la cámara baja, el triunfo cantado de los demócratas fue mayor de lo esperado. En comparación con el resultado del 2004, los republicanos perdieron 28 escaños, siendo captados, junto con un escaño independiente, por los demócratas. Los demócratas necesitaban 218 escaños para tener mayoría, y han obtenido 229.
El resultado en el Senado fue: 49 escaños para los demócratas, 49 escaños para los republicanos, y 2 independientes. Sin embargo, uno de los "independientes" es Joe Lieberman, quien fuera el compañero de fórmula del demócrata Al Gore en el 2000, y quien postulò como independiente en estas elecciones por motivos ajenos a su voluntad. Incluso Lieberman, en recientes declaraciones, ha solicitado que lo llamen demócrata, y no independiente. El otro senador independiente, Bernard Sanders, ocupaba hasta estas elecciones un escaño en la cámara baja, y es el único socialista en el Congreso norteamericano (el prefiere ser llamado "democratic socialist"), con lo cual su apoyo a los demócratas se da por descontado. Con ambos independientes, los demócratas logran la ansiada mayoría en el Senado.
El reto
El mensaje es claro: el pueblo norteamericano desaprueba la gestión de Bush, especialmente en el tema de Irak. Quieren un cambio.
El gran reto es, ahora, para los demócratas, quienes tienen que estar a la altura de las circunstancias. Desde que se inició la llamada "guerra contra el terror", los demócratas - salvo honrosas excepciones - no han sabido construir una posición crítica. La responsabilidad de los demócratas en temas como la aprobación del "Patriotic act" (una ley que afecta severamente los derechos civiles de los norteamericanos) y el manejo de la invasión a Irak, es ineludible. Dicha posición ambigua (por no decir cómplice) fue graficada muy bien a la hora de elegir a su candidato en el 2004. En vez de ir por una figura fuerte como Howard Dean (quien se opuso desde el primer día a la invasión a Irak, y quien no tenía problemas en hacer fuerte críticas al gobierno), eligieron a quien mejor representaba su posición frente al gobierno republicano: John Kerry, cuyo discurso crítico de campaña no se condecía con sus votaciones en el Senado (por eso se ganó el apelativo de "wishy washy").
Los demócratas deben, a toda costa, evitar adoptar una actitud como la de Kerry, y deben buscar una como la de Dean. Eso es lo que quiere el electorado norteamericano. De no hacerlo, los demócratas serán castigados en las elecciones presidenciales del 2008, frustrando sus aspiraciones de volver, luego de ocho años, a la Casa Blanca.
En las elecciones del pasado martes, algunos Estados también participaron en referéndum sobre diversos temas. Reproduzco aquí algunos resultados interesantes:
(Resultados completos en especial de CNN)
Llama poderosamente la atención que el Presidente de la República Alan García sostenga que no se le puede evaluar a los 100 días, y que recién se podría "empezar" a hacerlo a los 6 meses, y a "hablar de ello" a los 2 años. Con estas declaraciones, el presidente García parece olvidar algunas cosas.
Parece olvidar que al elegirlo presidente, él se debe a nosotros, y nosotros no le hemos entregado un cheque en blanco. Si bien hay que esperar un tiempo màs para realizar un balance más integral, los ciudadanos tenemos todo el derecho de evaluarlo de forma constante, y no cuando él lo decida.
Parece olvidar, además, que, en el año 2001 - como nos lo recuerda la edición de El Comercio del pasado domingo - el realizó duras críticas al gobierno de Alejandro Toledo a los 100 días: "(Y Alejandro Toledo) no lo ha hecho (satisfacer las expectativas), porque no se han tomado las decisiones ni se han señalado los rumbos correctos para poner el país a trabajar".
No será la primera vez que me encuentre en desacuerdo con el presidente. Por ello, a continuación, mi balance sobre los primeros 100 días del gobierno de Alan García.
Gobierno pirotécnico
Este término ha sido utilizado el día de hoy por la ex candidata presidencial Lourdes Flores, para referirse al gobierno aprista. Concuerdo, por primera vez en mucho tiempo, con Flores. En sus primeros 100 días, el gobierno aprista ha evitado abordar los grandes problemas, y se ha dedicado a temas básicamente mediáticos. El exagerado alarde de austeridad, la reiterada amenaza de implantar la pena de muerte (el sociólogo Julio Cotler ha señalado, irónicamente, que pronto Alan pedirá la pena de muerte para los chóferes de ómnibus), son algunos ejemplos de dicha pirotecnia.
Mientras tanto, seguimos esperando las propuestas concretas para, por ejemplo, reformar el sistema de justicia. Porque no dirán los apristas que su (afortunadamente) fallida propuesta de reducir los sueldos a los magistrados de la Corte Suprema era la gran medida para lograr la ansiada reforma. Igual sucede en otros sectores - como Salud, Interior y Educación - donde seguimos sin ver propuestas serias de reforma.
La descentralización
Mención aparte merece lo que el APRA llamó el "shock descentralista". Más que un shock, las medidas no pasan de ser una leve descarga, y es que no se han abordado temas fundamentales para llevar a cabo un exitoso proyecto de descentralización en el país. Entre ellos tenemos: la necesaria reforma de la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, la implementación del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico, la reforma del Consejo Nacional de Descentralización, etc.
La convivencia
En el año 1956, el aprismo se alió con la oligarquía - representada políticamente por Prado - en una alianza desconcertante que fue conocida como "la convivencia". En 1963, el aprismo hizo una alianza aún más inverosímil, aliándose con el odrísmo - que los había perseguido implacablemente durante su dictadura - para bloquear cualquier iniciativa del gobierno de Belaunde.
Actualmente, parece que el APRA ha vuelto a dicho sistema de alianzas, encontrándonos frente a una nueva convivencia. Me refiero a la preocupante alianza que se ha dado entre Unidad Nacional, el APRA y el fujimorismo. Dicha alianza ha quedado demostrada no solo en la Mesa Directiva del Congreso, en el reparto de las presidencias de las comisiones, en la conformación del directorio del Banco Central de Reserva y en el nombramiento del nuevo procurador anticorrupción, sino también en iniciativas muy preocupantes como el proyecto de ley "anti ONG".
Iniciativa totalitaria
No es exagerado decir que el proyecto de ley aprobado por el Congreso con lo votos de esta nueva convivencia tiene claras características totalitarias. Vemos como el Estado - a través de una oficina que depende del Ejecutivo - busca intervenir la libertad de asociación, la libertad de contratación, el secreto de las comunicaciones, el derecho a la participación, entre otros derechos fundamentales de los Organismos no Gubernamentales. Armonizando o priorizando, el Estado quiere inmiscuirse en algo que es claramente una iniciativa privada. Con esta medida, resulta imposible no recordar el intento de estatización de la banca durante el primer gobierno de Alan García. Esperemos que, al igual que dicho intento, esta medida fracase.
Derechos humanos: Una de cal, el resto de arena
Es necesario felicitar al gobierno por el acertado nombramiento de Sofía Macher como Presidenta del Consejo de Reparaciones, órgano que se encargará de aplicar Plan Integral de Reparaciones propuesto por la Comisión de la Verdad y Reconciliación en las recomendaciones de su Informe Final. La presencia de Macher es garantía de un trabajo serio en beneficio de las víctimas de la violencia política. Este nombramiento tiene mucho mérito, pues voces importantes del gobierno - como el vicepresidente Giampietri y el congresista Mulder - se opusieron radicalmente a él. Al final primó la acertada decisión del premier Jorge del Castillo.
Lamentablemente, este hecho es la excepción en un panorama negativo para los derechos humanos en el país. Las constantes amenazas de implantar la pena de muerte, la anunciada defensa por parte del Estado de los militares con procesos abiertos por violaciones a los derechos humanos, y el ataque sistemático de la convivencia hacia los defensores de los derechos humanos, son prueba de ello.
180 días
Es cierto que todavía es muy prematuro para hacer un análisis más profundo del gobierno, y que la siguiente fecha clave serán los 180 días. Empero, les recomiendo que vayan leyendo este documento - dado al Pacto Ético Electoral por el APRA - donde están registradas las promesas para los 180 primeros días de gobierno. Así podrán ir revisando si es que vamos por el rumbo prometido. Mientras tanto, debemos seguir vigilantes.
Algunas promesas hechas por el APRA para los 180 días: